En una clase de Química Biológica para los alumnos de
la Licenciatura en enfermería yo estaba explicando unidades de capacidad y
volumen, sus equivalencias, conversiones y cálculos de aplicaciones en el
trabajo del enfermero usando jeringas reales como herramienta cuando una alumna desde el fondo del aula
levantó la mano, le di la palabra y dijo
“Yo trabajo de auxiliar de enfermería ¿Para
qué necesito saber todo esto si yo cuento rayitas en la jeringa y sé cuántas
rayitas le tengo que dar al paciente? Esto motivó una respuesta de los
compañeros que espontáneamente trataron de explicarle la importancia de esos
conocimientos incluso antes de mi respuesta. A pesar de los intentos, la alumna
no quedó convencida y se negaba al entrenamiento necesario en el uso de
cálculos. Como docente sentí algo cercano a la impotencia ante la negativa de
la alumna a escuchar razones y se generó una tensión entre el darle tiempo y el cumplir
con las pautas curriculares.
Al poco tiempo, la misma alumna viene a clase y nos
cuenta consternada que estando de
guardia ingresó un bebé con meningitis en muy mal estado general. La
médica que lo atendió le recetó un antibiótico inyectable y al momento de
suministrarlo vieron que el envase tenía una presentación y concentración
distinta a la habitual porque habían cambiado de proveedor. Contó que la médica
a cargo no supo hacer los cálculos (reglas de tres simple diría yo) para
establecer el volumen necesario a inyectar y decidió darle la medicación por
vía oral. Quienes estamos en disciplinas de salud sabemos que la vía inyectable
es mucho más rápida y efectiva que la oral en casos en que el paciente necesite
tratamiento sistémico con urgencia. En esa situación ella comprendió la
importancia del conocimiento de cálculos básicos en su profesión porque dijo:
“Si yo lo hubiese sabido bien podría haber colaborado”. Si bien es
responsabilidad del médico establecer qué y cuánta medicación hay que
suministrar, entendió que el conocimiento es necesario para darle sentido a su
trabajo.
Eso quedó en mi memoria porque el desafío permanente es
llevar al alumno a situaciones de prácticas reales; de ahí la importancia de
utilizar diversas metodologías para acercarlos a esa realidad aun sabiendo que
existen las limitaciones propias del
“estar en formación”. En todo caso, sólo el tiempo y las experiencias de vida
le pueden dar el contexto final a los procesos de enseñanza- aprendizaje. Ahora
todos los años cuento a mis alumnos esta historia.
Es increíble como cambia la perspectiva de los alumnos cuando le encuentran el sentido a los conceptos, valoran más su aprendizaje.
ResponderEliminarGracias por compartir esta experiencia, creo que nos puede servir de ejemplo a todos.
Eso es muy bueno Fernando y es la finalidad de este trabajo que estamos haciendo entre todos. Compartir!!
EliminarSaludos
Nidia
Esta es una pregunta que se escucha muy seguido en Derecho, lamentablemente los alumnos estudian para aprobar no para saber, cuando se reciben se dan cuenta de su error y terminan pagando fortunas en post grados, que lamentablemente tienen el nivel que debió tener la educación de grado
ResponderEliminarEsta es una pregunta que se escucha muy seguido en Derecho, lamentablemente los alumnos estudian para aprobar no para saber, cuando se reciben se dan cuenta de su error y terminan pagando fortunas en post grados, que lamentablemente tienen el nivel que debió tener la educación de grado
ResponderEliminarHola Laura
EliminarTu comentario lleva a un tema muy en vigencia. La calidad de la formación y la oferta infinita del posgrado.Te adjunto una frase de Juan Carlos Tedesco "La “fuga hacia adelante”, el vaciamiento de contenidos y la segmentación interna son
respuestas ante el hecho que los sectores tradicionalmente excluidos lograron superar las
barreras del acceso." de http://www.pedagogica.edu.co/storage/rce/articulos/11_05ens.pdf
Para debatir Si??
Gracias por tu comentario
Nidia
Nidia muy concreta tu explicación-anécdota,nada más allá que los conceptos y conocimientos que la realidad misma.Qué bueno hayas compartido esa experiencia que más de uno recordará luego incluso entre sus alumnos.Gracias.
ResponderEliminarEs una experiencia muy fuerte por el contexto pero a veces se necesitan de esas situaciones que golpean en el rostro para comprender la complejidad de la tarea docente porque los alumnos le dan el sentido final.
EliminarGracias
Nidia